Nadie cambia en una sola sesión. El progreso vive en la repetición: en el kilómetro número cien, en la serie que nadie contó, en el día que parecía igual a todos los demás.
La constancia no es glamorosa, pero es imbatible. Mientras otros buscan el atajo, tú acumulas una ventaja silenciosa.
Confía en el proceso y deja que el tiempo haga su trabajo.